Episodio #79 - Antes de pedir deseos para el 2026… sana lo que todavía duele

Escúchalo en tu plataforma favorita

Cada final de año llega con la misma invitación:
hacer listas, escribir metas, crear vision boards, declarar intenciones y manifestar un nuevo comienzo.

Pero hay una verdad profunda que pocas veces se menciona y que puede marcar la diferencia entre un cambio real y otro año repitiendo el mismo ciclo:

no puedes construir un año nuevo sobre heridas viejas.

Antes de pedir deseos para el 2026, es necesario mirar hacia adentro y preguntarte si hay partes de tu historia que todavía gobiernan tu presente. Porque cuando una herida no sana, no desaparece… se repite.

Por qué lo nuevo no llega cuando el corazón sigue herido

Muchas veces creemos que Dios no responde, que las oportunidades no llegan o que algo nos bloquea. Sin embargo, la realidad es más profunda:

👉 Dios no puede llenar un corazón que sigue cerrado por miedo.

No porque Él no quiera bendecirte, sino porque el corazón que vive en modo protección no está disponible para recibir. Cuando seguimos viviendo desde el pasado, desde el dolor o desde una identidad rota, lo nuevo no encuentra espacio.

En el episodio comparto la historia de Judith, una mujer que pasó más de 20 años definiéndose por una experiencia traumática vivida en su adolescencia. Aunque había trabajado mucho en terapia, seguía viviendo emocionalmente desde esa versión herida de sí misma.

El cambio ocurrió cuando tomó una decisión consciente:
dejar de vivir como la adolescente que fue y comenzar a asumir la identidad de la mujer adulta que ya era.

No hubo magia.
Hubo presencia.
Hubo responsabilidad emocional.
Y hubo colaboración con Dios para escribir un futuro distinto.

Lo que no sanas, lo repites

La vida puede ser una escuela para crecer…
o un hospital para sanar.

Pero si no sanas, repites.

Esto suele manifestarse en distintas áreas:

Relaciones

Elegir el mismo tipo de pareja, repetir los mismos patrones y vivir la misma historia con diferente nombre.

Autosabotaje

Acercarte a lo que deseas y, justo cuando está al alcance, empujarlo lejos porque una voz interna insiste en que “eso no es para ti”.

Ansiedad

Una parte de ti sabe que estás lista para avanzar, pero otra sigue atada a experiencias del pasado.

Perfeccionismo

La necesidad de hacerlo todo perfecto se convierte en una prisión que paraliza y genera frustración constante.

Alta tolerancia al dolor

Acostumbrarte a sufrir como si fuera lo normal, olvidando que la vida también fue creada para ser disfrutada.

Justificar lo injustificable

Saber que algo no está bien, pero buscar excusas para no cambiar por miedo a lo desconocido.

Por eso la sanación no es opcional.
La sanación es preparación.

Señales de que necesitas sanar antes de planificar el 2026

Tal vez te estés preguntando si este mensaje es para ti. Estas son algunas señales claras:

  • Te duele mirar hacia atrás

  • Te asusta mirar hacia adelante

  • Te cuesta creer en ti misma

  • Tu mente está más enfocada en sobrevivir que en crear

Si te identificas con una o varias de estas señales, es probable que antes de pedir nuevas metas necesites cerrar ciclos internos.

Tres pasos espirituales para sanar antes de pedir deseos

1. Confesar lo que aún duele

Reconocer que algo no está bien es el primer paso para sanar.
La transformación comienza cuando dejamos de negar lo que sentimos.

Como dijo Marilyn Ferguson:
“La puerta del cambio solo se abre desde adentro.”

No puedes sanar lo que sigues escondiendo.

2. Perdonarte y perdonar

La falta de perdón te mantiene atada al pasado más que cualquier recuerdo.

Muchas veces queremos que otros “paguen” por lo que hicieron, pero en ese proceso somos nosotras las que seguimos pagando emocionalmente.

El perdón no libera al otro.
Te libera a ti.

Y perdonarte a ti misma es igual de importante. Errar es humano. Tener compasión contigo también es parte de la sanación.

Cuando reconoces que Dios ha extendido gracia sobre ti sin que la merecieras, el perdón se convierte en un acto de coherencia espiritual.

3. Entregarle a Dios el deseo de controlarlo todo

Hay cargas que nunca fueron tuyas.

Cuando te enfocas en lo que no puedes controlar, inevitablemente descuidas lo que sí está en tus manos:
tus decisiones, tus pensamientos, tus límites y tu fe.

Soltar no es rendirse.
Soltar es confiar.

No entres al 2026 con un corazón herido

Antes de pedir cosas nuevas, regálate el regalo de sanar.

Jesús lo expresó claramente en Mateo 9:17:

“El vino nuevo se guarda en cueros nuevos.”

El 2026 no necesita solo metas nuevas.
Necesita un corazón renovado.

Por eso, el 30 de diciembre, acompañaré a un grupo de mujeres en RENACER, un ritual espiritual para cerrar el año sanando, liberando, perdonando, agradeciendo y abriendo el corazón a lo que Dios tiene preparado.

No se trata de un vision board bonito ni de metas vacías.
Se trata de preparar el espacio interno para recibir lo nuevo.

Escucha el episodio completo

🎧 Episodio 79 – “Antes de pedir deseos para el 2026… sana lo que todavía duele”
Escúchalo en el podcast Fluyendo y comienza este nuevo año desde la sanación, no desde la repetición.

Suscríbete aquí al podcast para que no te pierdas los próximos episodios, estaré compartiendo cada semana contenido que te ayuda a lograr el balance en tu vida personal y profesional, para que cada vez te acerques más a vivir la vida abundante que Dios tiene para ti.

Previous
Previous

Episodio #80 - Navidad: Regresa a la Esencia, Regresa a Dios

Next
Next

Episodio #78 - Tu alma está cansada, no rota: cómo prepararte para cerrar el año en paz