Episodio #83 - No es lo que te pasa, es lo que piensas: cómo sanar emociones cambiando tus hábitos mentales
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¿Te has dado cuenta de que, muchas veces, aunque las circunstancias externas no sean tan graves, te sientes triste, ansiosa, agotada o constantemente enojada?
Esto no es casualidad.
En el Episodio 83 del podcast Fluyendo, exploramos una verdad profunda que transforma vidas:
👉 no son las circunstancias las que más nos dañan, sino los hábitos de pensar que sostenemos día tras día.
Cuando no somos conscientes de nuestros pensamientos, estos se convierten en emociones que nos gobiernan silenciosamente.
Las emociones nacen en la mente
Toda emoción comienza con un pensamiento.
Un pensamiento que se repite una y otra vez termina convirtiéndose en una emoción sostenida, y una emoción sostenida comienza a influir en nuestras decisiones, nuestro cuerpo y nuestra vida espiritual.
Las mujeres tenemos una tendencia muy marcada a rumiar pensamientos:
repetimos ideas negativas
las convertimos en escenarios completos
actuamos como si fueran verdades absolutas
Aunque muchas veces no lo son.
Depresión: cuando vivimos atrapadas en el pasado
Hoy en día es común escuchar frases como: “Estoy deprimida”, incluso sin un diagnóstico profesional.
La tristeza, la frustración o la soledad se confunden fácilmente con depresión clínica.
En mi experiencia como coach, cuando comenzamos a explorar en qué está pensando una mujer que se siente así, casi siempre aparece la misma raíz: el pasado.
La mente revive una experiencia dolorosa una y otra vez, como si estuviera ocurriendo ahora.
El cuerpo no distingue entre recuerdo y realidad, y responde emocionalmente como si el evento siguiera presente.
📖 La Palabra de Dios nos recuerda en Isaías 43:18-19:
“Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado.
¡Voy a hacer algo nuevo!”
👉 Eres producto de tu pasado, pero no puedes convertirte en su esclava.
Cuando el pasado gobierna tu presente, te roba la posibilidad de disfrutar las bendiciones de hoy.
Ansiedad y preocupación: vivir en el futuro
La ansiedad y la preocupación viven en el futuro.
Y el futuro es una zona donde no tenemos control.
Cuando fijamos nuestros pensamientos ahí, la mente comienza a crear películas catastróficas:
accidentes
pérdidas
crisis
abandono
escasez
Siempre lo negativo, nunca lo bueno que Dios también tiene preparado.
Este hábito mental activa el cuerpo en modo alerta constante y puede desencadenar:
ansiedad
angustia
ataques de pánico
agotamiento emocional
📖 Jeremías 29:11 nos recuerda:
“Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes… planes de bienestar y no de calamidad.”
Y Filipenses 4:6-7 nos ofrece el antídoto espiritual para la ansiedad:
“No se preocupen por nada… y la paz de Dios guardará sus corazones y sus pensamientos.”
Meditar en la Palabra no es solo leerla, es llevarla de la mente al corazón para fortalecer la fe y la confianza en Dios.
Estrés y agotamiento: la creencia de que tenemos que poder con todo
Muchas mujeres viven estresadas porque creen, inconscientemente, que:
deben hacerlo todo solas
pedir ayuda es debilidad
descansar es perder el tiempo
Vivimos como si fuéramos “dadoras humanas” en lugar de seres humanos.
Cuando reconoces tus límites y comienzas a cuidarte, algo hermoso sucede:
todo empieza a fluir mejor.
Jesús lo dijo claramente en Mateo 11:28:
“Vengan a mí todos los que están cansados y cargados, y yo les daré descanso.”
Descansar no es rendirse.
Es confiar.
Enojo e ira: el costo de querer controlarlo todo
El enojo constante es una de las emociones que más daño hace al cuerpo y al corazón.
Detrás del enojo suelen existir hábitos mentales como:
expectativas rígidas
necesidad de control
creencias de “las cosas deben ser como yo digo”
El enojo sostenido puede:
romper relaciones
afectar el trabajo
enfermar el cuerpo
convertirse en herencia emocional para los hijos
📖 La Biblia nos advierte repetidamente sobre esto:
“La respuesta amable calma la ira…” (Proverbios 15:1)
“Refrena la ira, deja la furia…” (Salmo 37:8)
Cuando cambiamos la forma en que interpretamos las situaciones, el enojo pierde fuerza.
Dios te creó para vivir, no para sobrevivir
Dios no te creó para existir en modo automático.
Te creó para vivir una vida plena, consciente y abundante.
Cambiar hábitos de pensar no es sencillo.
Requiere práctica, conciencia y compromiso.
Pero cuando una mujer logra hacerlo, ocurre algo poderoso:
✨ vuelve a sentirse viva.
Escucha el episodio completo
Si quieres profundizar en este tema y aprender cómo comenzar a transformar tus hábitos mentales desde la fe, te invito a escuchar el Episodio 83 de Fluyendo:
🎙️ “No es lo que te pasa, es lo que piensas: cómo sanar emociones cambiando tus hábitos mentales”
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En ese espacio revisamos juntas qué hábitos subconscientes necesitan reprogramarse para que puedas fluir con más paz.
✨ Sí es posible vivir mejor, aun cuando las circunstancias no cambien de inmediato.
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