Episodio #86 - El perfeccionismo no es amor propio: es miedo disfrazado
Escúchalo en tu plataforma favorita
Cómo la autoexigencia excesiva drena tu energía y qué hacer para empezar a sanar
¿Te esfuerzas constantemente por hacerlo todo bien, pero aun así sientes que nunca es suficiente?
¿Te cuesta descansar, disfrutar tus logros o tomar decisiones por miedo a equivocarte?
Muchas mujeres se definen como perfeccionistas sin darse cuenta de que, detrás de esa autoexigencia, no hay amor propio, sino miedo.
Miedo a fallar.
Miedo a decepcionar.
Miedo a no ser suficientes.
En el Episodio 86 del podcast Fluyendo, hablamos de una verdad que puede cambiar por completo tu relación contigo misma:
👉 El perfeccionismo no es una virtud, es un mecanismo de protección aprendido.
¿Qué es realmente el perfeccionismo?
El perfeccionismo no aparece porque seas ambiciosa o porque quieras hacer las cosas bien.
Aparece cuando, en algún momento de tu historia, aprendiste que equivocarte no era seguro.
Tal vez sentiste —con palabras o con silencios— que:
Tenías que hacerlo bien para ser amada o aceptada
Fallar tenía consecuencias
Tu valor no era automático, había que ganárselo
Sin darte cuenta, comenzaste a confundir tu valor personal con tus resultados.
No valías por ser.
Valías cuando cumplías.
Ahí nace el patrón.
Hábitos mentales que sostienen el perfeccionismo
El perfeccionismo no vive solo en la conducta, vive primero en la mente.
Estos son algunos de los hábitos de pensamiento más comunes que lo alimentan:
1. Pensamiento “todo o nada”
Nada es “suficientemente bueno”.
O es perfecto… o no vale.
Este patrón mantiene al sistema nervioso en tensión constante, porque la vida rara vez es perfecta.
2. Confundir valor personal con resultados
En el fondo hay una creencia silenciosa:
“Cuando hago las cosas bien, valgo.”
Por eso cuesta descansar, parar o bajar el ritmo.
Porque si paras… ¿sigues valiendo?
3. Miedo constante a equivocarte
No es que no sepas manejar errores.
Es que tu cuerpo los vive como una amenaza.
Equivocarte no es aprendizaje, es peligro.
4. Autoexigencia sin compasión
Te hablas de una forma que jamás usarías con alguien que amas:
“Debería poder con esto”
“No es para tanto”
“Otras sí pueden”
Eso no es disciplina.
Es dureza aprendida.
Hábitos de acción que refuerzan la autoexigencia
Lo que piensas se refleja en cómo actúas y en cómo te sientes.
El perfeccionismo también se sostiene a través de hábitos diarios que parecen inofensivos:
Revisar y corregir en exceso
Nada está listo, siempre puede ser mejor. Esto roba tiempo, pero sobre todo, paz.Procrastinar por miedo
No empiezas porque no es el momento perfecto. No es pereza, es miedo.Dificultad para delegar
Cargas sola porque sientes que si no lo haces tú, algo va a fallar.No disfrutar los logros
Cuando terminas algo, no celebras. Piensas en lo que faltó, lo que pudo ser mejor, lo que sigue.
Nunca hay llegada.
Solo exigencia continua.
La verdad que libera: el perfeccionismo no es amor propio
Aquí está la verdad que transforma:
👉 El perfeccionismo nace del miedo a no ser suficiente.
Por eso cansa tanto.
Porque no es una elección consciente, es un mecanismo antiguo de protección.
Escucha el episodio completo 🎧
Si este tema resonó contigo, te invito a escuchar el Episodio 86 del podcast Fluyendo:
“El perfeccionismo no es amor propio: es miedo disfrazado”.
Y si deseas un acompañamiento más cercano para observar estos patrones sin juicio y empezar a relacionarte contigo desde un lugar más amoroso, puedes unirte al acompañamiento consciente por WhatsApp.
El enlace está disponible en la descripción del episodio.
Respira.
Descansa.
Y comienza a fluir. 💛
Suscríbete aquí al podcast para que no te pierdas los próximos episodios, estaré compartiendo cada semana contenido que te ayuda a lograr el balance en tu vida personal y profesional, para que cada vez te acerques más a vivir la vida abundante que Dios tiene para ti.